Calzado masculino y traje. Pautas para elegir el zapato adecuado en cada ocasión

Admitámoslo, posiblemente todos hemos dudado alguna vez si el par de zapatos que finalmente hemos elegido es el apropiado. Las incertidumbres acechan: ¿serán demasiado formales los Oxford que llevas puestos?, ¿es apropiado el tono de marrón que combinas con tu traje azul?, ¿te aporta estilo el troquelado de tus Brogue o deberías haber optado por un modelo liso?

Si te has planteado en alguna ocasión preguntas como éstas y dudaste al tratar de responder, te invito a que continúes leyendo esta entrada. Aquí encontrarás elementos para que realices tu propio dictamen y te ayuden a seleccionar el calzado para traje idóneo a tus necesidades.

El punto de partida: elige los zapatos correctos de acuerdo al Dress Code masculino

El código de vestimenta o dess code (sí, éste es otro de los términos que habitualmente se emplean sin traducir al castellano dentro del contexto de la moda) se refiere al un conjunto de normas que dictan las características que han poseer nuestros atuendos en unas u otras ocasiones.

No existe ninguna Biblia que contenga La Verdad, con mayúsculas, y que como tal sea incontestable o aplicable globalmente. Cada casa dicta su propio protocolo o, lo que es lo mismo, tendrás que adaptarte a las reglas que indique tu anfitrión (o sugiera por el tipo de evento al que te está invitando).

A menudo estas normas suelen darse por sentadas. Sería inútil negar la existencia de pautas asentadas en la tradición, socialmente aceptadas y que se espera que cumplamos. Podremos hacerlo o no. Podremos ceñirnos a la norma o transitar por sus márgenes. Y aunque está dentro del inconformismo humano tratar de saltarnos las imposiciones, hemos de reconocer que el código de vestimenta nos hace la vida más fácil. En especial a aquellos que lo tenemos más difícil para elegir ropa o calzado.

Y… ¿a qué se debe? Pues la respuesta está en el hecho de que limita el rango de opciones a nuestra disposición y, al mismo tiempo, nos sugiere las alternativas más idóneas.

Volvamos al traje. Son múltiples las ocasiones en las que el dress code te invita a llevarlo, desde contextos laborales, hasta reuniones o eventos sociales, que pueden poseer un carácter ceremonial o netamente festivo. A grandes rasgos, nos centraremos en cuatro categorías dentro del código de vestimenta: vestimenta de negocios, vestimenta formal/semi-informal de cóctel, vestimenta para ocasiones festivas y vestimenta de gala o media etiqueta.

Para el común de los mortales, asistir a Ascot o recibir la invitación a una cena de gala en el Palacio Real no forma parte de nuestra agenda. Por tanto, no trataremos explícitamente el calzado casaría con la categoría más especial del código de vestimenta, denominada Etiqueta o White Tie, y reservada para ceremonias gubernamentales, con la realeza o bodas muy distinguidas.

Zapato masculino adecuado para la Media Etiqueta (Vestimenta de Gala).

Podrían correr ríos de tinta acerca de la definición de “Media Etiqueta”: lo adecuado del concepto y su uso, qué componentes posee, la equivalencia entre códigos de vestimenta internacionales… No entraremos en esas cuestión para asumir como Media Etiqueta la permanencia de ciertos elementos de Etiqueta (pantalón oscuro), mientras que se prescinde de otros (levita) o se puede prescindir de ellos (chaleco, camisa blanca) para hacer uso de la chaqueta.

Al conjunto resultante suele llamársele en castellano esmoquin. Esto es, conjunto negro de chaqueta con solapa curva (a veces también las verás con pico) y en algunas ocasiones satinada. Se espera que lo luzcamos en ceremonias formales y galas, así como en reuniones o fiestas distinguidas.

Debemos decir que una alternativa a medio camino entre este código de vestimenta y otras categorías de menor rigor protocolario es el traje de chaqueta propiamente dicho, negro o de otras tonalidades oscuras, compuesto ahora por una americana con solapas con muescas. Este último cuadraría con el reglamento protocolario que deberías seguir para una boda que se celebre tras la caída del sol u otros eventos en los que se prescinda del esmoquin.

Sobre el pantalón, lo más importante es que cuides su largo. Fuerza que apenas roce tu zapato. En cualquier caso, lo que siempre debes evitar es una longitud excesiva, ya que tiende a producir una arruga al asentarse sobre el empeine. Aunque no se dejen entrever, tus calcetines siempre serán finos y de color negro.

¿Y en cuanto a los zapatos? Estamos tratando de atuendos que deben ser apropiados para los eventos más formales a los que seguramente vayamos a acudir. Por tanto, el abanico de zapatos a tu disposición es, necesariamente, bastante reducido: zapato liso, clásico y de piel negra.

Materiales, diseño y color. La mejor opción (y más difundida) para usar con tu vestimenta de gala es el zapato de cordones tipo Oxford. En algunas guías tradicionales seguirán sugiriendo, para el esmoquin, el zapato de ópera o court shoe, y por extensión algunas variantes de mocasín. Sin embargo, estos tipos de calzado han caído en desuso en este contexto. Incluso te resultará difícil encontrar el adecuado en las tiendas.

Nosotros abogamos, como ya hemos indicado, por el Oxford para estas ocasiones. La característica fundamental de este tipo de zapato (también llamado Balmoral) es que está confeccionado mediante la denominada costura prusiana. Esto es, las aletas (que se corresponden con las piezas que cierran el zapato sobre la lengüeta mediante los cordones), están cosidas debajo del empeine y la pala. No son costuras vistas.

Como es lógico, esta construcción hace que el Oxford sea mucho más rígido que otros zapatos de cordones, pero al mismo determina que las transiciones entre los elementos que lo componen sean mucho más limpias, aportando refinamiento a nuestro calzado. Encontrarás igualmente algunos zapatos que carecen de costuras (las aletas forman parte de la misma pieza que las palas o el empeine) con una apariencia similar al Oxford y que también serían adecuados en este contexto. El segundo modelo de los que cierran este apartado es un buen ejemplo de ello.

Con respecto a la horma, puedes asumir que un Oxford de piel negra, de superficie lisa y brillante, con puntera redondeada es un clásico del calzado masculino. Por ello, invertir en unos buenos ejemplares es una apuesta de futuro. Podrás darles uso por muchos años (siempre y cuando los cuides de la manera adecuada). Estilizarás tu pie si eliges una horma levemente alargada, que tienda a extenderse por la puntura.

¿Y en cuanto al acabado de la piel? Elude el cuero mate. Para el caso del esmoquin siempre deberías optar por un Oxford de charol. Éste se refiere al característico acabado brillante que proporciona el rectificado de la piel con aceites en su origen y, más frecuentemente en la actualidad, con poliuretano y otros barnices sintéticos.

Cuando vistamos traje de chaqueta, a nuestro entender, será más acertado optar por unos zapatos de piel lustrada, brillante, pero que no alcancen el reflejo del charol. Sin embargo, este comentario es posiblemente una preferencia personal más que una norma ineludible (especialmente ahora que el uso del zapato de charol se ha extendido a contextos ajenos a la vestimenta de gala). En este caso, además de los Oxford, podremos apostar por otros tipos de zapatos de cordones, tales como los dos últimos modelos presentados a continuación.

En las ocasiones más distinguidas, el tipo de suela considerada más elegante es la suela de cuero endurecido. Sin embargo, éstas han ido dando paso a suelas compuestas por distintos materiales (madera, corcho o plásticos). Lo importante, en cualquier caso, es que imperen las líneas bien definidas y se eludan texturas que recuerden a la goma o aporten rugosidad. El tacón, pieza independiente, es adosado a la suela y esta unión se refuerza mediante puntas o tachuelas.

Recuerda además que la parte vista de la vira debe ser delgada y carecer de costuras al aire.

¿Decoración? Para esta pregunta sí encontrarás una respuesta contundente: ¡No! Es innegociable. Cualquier decoración que exceda a los elementos básicos para la confección del zapato va a restarle formalidad.



Zapato de hombre y vestimenta de Cóctel

El calzado masculino que generalmente utilizaremos bajo el paraguas del Código de Vestimenta de Cóctel hereda algunos patrones del tipo de zapatos que hemos descrito en el apartado previo. Sin embargo, existen también ciertos rasgos distintivos a tratar, dado que ahora contamos con mayor libertad de decisión.

Para orientarnos, podemos afirmar de forma genérica que esta categoría del dress code se encuentra un escalón (o incluso dos) por debajo de la vestimenta de gala. En consecuencia, nuestro calzado debe atenerse a unos cánones menos estrictos (al igual que sucede con la ropa), tanto en lo referente a tipos de zapato como a su color.

No olvides, por otro lado, que dentro de esta categoría podríamos englobar a un buen número de eventos muy diferentes entre sí: reuniones sociales o laborales que excedan a la cotidianidad, ceremonias o celebraciones asociadas a bautizos, comuniones o bodas de día, graduaciones escolares o universitarias, etc.

De acuerdo con la cordialidad o familiaridad que impere en cada ocasión podrás permitirte ciertas licencias. Aun así, en el caso de que no estemos seguros de nuestra elección, siempre será preferible ser conservadores y optar por lo clásico a desentonar con tu atuendo de quienes te rodean.

Materiales, diseño y color. Podrás cansarte de leerlo, pero espero que nunca te canses de calzarlo. La opción ideal siempre será el zapato de cordones de piel lisa. Eso sí, el negro es ahora sólo una de las alternativas que tienes a tu alcance (y es posible que no sea la más indicada en toda circunstancia).

Con todo, deberías limitar al negro o al marrón el color de tus zapatos. La elección entre uno y otro dependerá, antes que sobre otras consideraciones, del color de tu traje. Si éste es de un tono medio de gris, o gris oscuro el negro ha de ser el color de tus zapatos. Si tu traje es azul marino podrás elegir entre negro o marrón. Aunque la primera opción se considera más correcta, la segunda dará luminosidad a tu indumentaria. De una u otra manera, existe una regla de oro que puedes grabarte a fuego: una vez caído el sol tu calzado debe ser negro (y tu traje negro o de tonos oscuros, pero este es otro tema).

Si acudes a un evento previo al anochecer y tu traje es de color tostado o crema, unos zapatos marrones son altamente recomendables. Simplemente trata de eludir las tonalidades de marrón más claras y, por supuesto, el beige. Existen muchas ocasiones para acordarte de tales coloraciones, pero ahora no estamos tratando con ninguna de ellas.

Antes nos contrábamos fundamentalmente en los zapatos de cordones Oxford. Ahora, el abanico de zapatos a nuestra disposición es más extenso. En el campo de los zapatos de cordones, junto al Oxford, hemos de considerar al zapato tipo Derby o Blucher. Éste se distingue del anterior en que las aletas (el elemento que cierra sobre la lengüeta) están unidas a la pala y el final del empeine mediante una costura denominada inglesa o, lo que es lo mismo, mediante una costura vista.

Si la ocasión lo permite también podrías recurrir a zapatos sin cordones, tales como unos mocasines. No sería mi elección, pero como hemos dicho, dentro de este código de vestimenta caben eventos de diferente índole y el mocasín podría cuadrar en alguno de ellos. Eso sí, ten en cuenta que, por más que se haya popularizado, la combinación de mocasines y traje con americana no es aprobada por el protocolo más rígido y tradicional.

¿Que suelas deben llevar estos zapatos? Las características de las suelas del calzado masculino apropiado para el dress code de cóctel no debería diferir excesivamente de lo apuntado en el apartado anterior. Se trata de zapatos para emplear en ocasiones distinguidas, social o familiarmente importantes y, en consecuencia, debemos preservar la elegancia.

Suelas claras, con cambios de coloración bruscos, excesivamente gruesas, con aspecto o textura rústica o rugosa, tacos… todos estos son atributos que debemos descartar de entrada. En un zapato de cordones Oxford, seguramente, son difíciles de encontrar. Sin embargo, si nos decantamos por un par de zapatos Derby debemos ser más cautos y eludir aquellos aspectos más propios del calzado informal.

En relación a la decoración de los zapatos, recato sería lo recomendable. Mi opción para contextos como los tratados sería siempre hacer uso de zapatos de piel lisa y dejar los ornamentos para otras ocasiones. Aunque te cueste asumirlo, vestido de traje, menos es más. No es necesario darle más vueltas. Tu buen gusto será medido por tu elegancia y ésta descansa siempre sobre la sencillez, la limpieza de líneas y el equilibrio entre los componentes de tu vestimenta (también de tu calzado).



Selección de calzado masculino formal de trabajo

En un buen número de profesiones (quizás cada vez menos) se pide a los empleados que cumplan un determinado código de vestimenta en el espacio de trabajo. Al margen de la tradición, piensa que ir correctamente vestido es una muestra de respeto hacia tus compañeros y superiores, pero sobre todo hacia tus clientes.

Probablemente, en ningún contexto como en éste sea tan importante la seguridad que poseamos en nosotros mismos. Muchos considerareis que no es indispensable, pero contar con el atuendo adecuado es una de las herramientas más efectivas para proyectarla como parte de tu imagen laboral. Y, claro, el calzado es la base.

En cualquier caso, que sea una vestimenta a emplear a diario no facilita el ir “bien vestido”. Son muchos los factores que contribuyen a ello. Uno de los que podemos mencionar es la necesidad de que nuestros zapatos sean cómodos. Vamos a pasar muchas horas con ellos y, teniendo esto en mente, es tentador potenciar lo confortable sobre el estilo y elegancia del zapato. También, el hecho de que se sigan ampliando las alternativas a nuestra disposición en relación a otros códigos de vestimenta más formales amplía las posibilidades de caer en errores (horrores lo llamarían algunos).

El origen de todo ello está en la extensa gama de tejidos y colores por los que podemos optar para nuestros trajes de chaqueta para vestir en contextos laborales. En anteriores categorías se invita siempre a optar por tejidos lisos de lana. Ahora, en cambio, abundan materiales diversos (tweed, algodón…), otras técnicas de tejido o decoraciones en la tela (rayas diplomáticas, cuadros, tejido príncipe de Gales, pata de gallo, espigas…).

De uno u otro modo, que se amplíen las posibilidades en la indumentaria a elegir no debe hacernos olvidar que se trata de una vestimenta para ocasiones formales. Debe primar la sencillez y han de descartarse los motivos excesivamente llamativos.

No queremos (ni podemos) plantear una relación de tejidos, colores o alternativas que ahora nos presenta el traje, o la combinación de americana y pantalón no necesariamente conjuntados. Lo que sí queremos dejar claro es que esta apertura afecta igualmente al calzado.

Materiales, diseño y color. Para acompañar a tu traje en el día a día de tu oficina, la opción natural es la que indicábamos también para el zapato de cóctel: un zapato de cordones, ya sea en la variante de costura prusiana o inglesa. Lo cierto es que no existen indicadores concluyentes acerca de la combinación entre tipos de zapato y el color de los mismos. Tu elección deberá basarse en la imagen que desees proyectar. A partir de ello, considera las características de tu traje y recuerda que el Oxford será siempre visto más elegante que el Derby. Al mismo tiempo, ya conoces que el negro es más formal que el marrón, y cualquier otro color menos que éste último.

Las combinaciones que pueden salir de todos estos factores son amplísimas. Sólo con un paseo por algunos puntos de tu ciudad podrás comprobarlo.

Por otro lado, también es factible optar por tipos de calzado sin cordones. Recurriendo a un zapato de hebillas (simple o dobles) conseguirás imprimir un estilo indudable a tu look. Conseguirás proyectar mayor dinamismo y un leve toque de informalidad que nunca hará que tu zapato sea considerado inadecuado con tu traje.

Otra opción carente de cordones es la representada por los mocasines. Éstos son relativamente frecuentes en los ambientes de oficina en varios países del sur de Europa. Sin embargo, no todos los estilistas aprobarán que te decantes por ellos. Personalmente, considero más razonable su empleo en regiones o estaciones cálidas, aunque nunca serán mi primera opción.

La combinación del color de tu traje y tu calzado es un asunto que siempre atraerá atención. Especialmente en contextos como el que ahora tratamos, en los que la paleta se amplía y, por tanto, la elección se hace más compleja.

Si has leído hasta aquí ya cuentas con los argumentos suficientes para conocer que un zapato de piel negro y cerrado, con cordones, será siempre una opción válida para la mayoría de los trajes que puedas llevar a la oficina. Su uso está tan asentado que nadie podrá reprocharte que recurras a él. Quizás deberías dejarlo de lado sólo cuando tu pantalón sea de colores claros y tu atuendo sea claramente estival.

La relajación de las normas del código de vestimenta ha favorecido la extensión de los zapatos marrones, haciéndolos aptos prácticamente para cualquier ocasión. Combinan casi con cualquier traje mínimamente formal (excluyendo, por supuesto, su uso junto al esmoquin y los trajes negros o muy oscuros) como puedes apreciar en esta página. Funcionan realmente bien con los tonos tostados y marrones (eso sí, vigila que los zapatos sean algo más oscuros que tu traje). También suponen una buena asociación con trajes azules, incluso con el azul marino. Por ejemplo, la conjunción de pantalón azul y zapato marrón chocolate crean un leve y armónico contraste que deberías probar.

El burdeos es el tercer color que traeremos a la palestra. Sería uno de los colores de zapatos a usar junto a un traje que prácticamente se restringen al contexto laboral. Si para otras situaciones no siempre me merece una opinión especialmente acertada, en este caso puede resultar una decisión óptima. Óptima siempre y cuando acompañe a la vestimenta adecuada. Por ejemplo, es el maridaje ideal para atuendos de colores como verde (por favor, nunca te alejes de las tonalidades menos estridentes), pero también es indicado para diversos tonos de azul o gris claro.

Si te sientes suficiente cómodo y seguro eligiendo tus trajes, calzado y demás complementos a juego, también podrías dirigir tu atención hacia calzado de otros colores: azul, verde y, quizás, granate. Si no es así… yo no lo haría. Los riesgos son demasiado altos en comparación con los potenciales beneficios.

El ambiente en el que te muevas es de vital importancia. Este puede invitarte a que te “salgas del tiesto” o, por el contrario, a que te atengas a los cánones más conservadores. Si este último es tu caso, que no respetes el dress code puede ser considerado una falta de respeto a compañeros y, sobre todo, clientes. En fin, es algo que deberías valorar antes de arriesgar con un zapato de color menos convencional.

¿Y sobre la decoración? Éste es otro de los ámbitos en los que el calzado de oficina muestra también mayor libertad. Los zapatos Legate, Brogue y Semibrogue son la alternativa natural a los zapatos lisos. El primero da nombre a aquellos ejemplares que acompañan a la línea de la costura de la puntera con un punteado y, en la mayoría de ocasiones, también troquelado. El Semi-brogue extiende este motivo decorativo por las otras costuras del zapato. Finalmente, el Brogue (o Ful-brogue) extiende las costuras que definen el final de la puntera por la pala del zapato. En el empeine forman dos arcos paralelos yuxtapuestos formando una “m”.

Ten en cuenta, por último, que algunos reducen esta nomenclatura (Legate, Brogue y Semibrogue) únicamente al calzado de costura prusiana, empleando otras denominaciones cuando las decoraciones mencionadas son practicadas sobre un zapato de costura inglesa.



Pautas para elegir un zapato masculino adecuado para el traje de fiesta

No abundan los momentos que invitan a hacer uso de una vestimenta tan especial como la fiesta de Año Nuevo. Excusas encontrarás, por supuesto, pero quizás ninguna otra ocasión representa de una forma tan clara el dress code con el que equiparse en los eventos más festivos.

En este caso, estoy convencido de que disfrutarás llevando a cabo la selección de tu vestimenta, puesto que ahora no debes temer si traspasas los encorsetados márgenes dictados para los eventos más formales. Eso sí, que puedas divertirte eligiendo no significa que te vaya a resultar fácil hacerlo. Es más, te tocará salir airoso una de las combinaciones de prendas más complejas de cuantas puedas imaginar: necesitas conjugar la elegancia que requiere una velada tan especial, con el lado más irreverente y descarado que poseas. ¿Cuál es la parte positiva? Será un buen momento para incorporar de una forma más rotunda tu personalidad en tu look.

En definitiva, necesitas brillar (tanto, al menos, como aquellos que tendrás a tu alrededor). Esto no significa que remates tu estilismo con luces de neón, pero sí debes empapar tu porte del carácter festivo del momento a la vez que mantienes el buen gusto que te debe caracterizar.

Para otros dress code hemos aludido a indicaciones que son prácticamente inalterables. En cambio, tu vestimenta ahora puede y debe incorporar las tendencias más recientes (por ejemplo optando por un traje con el color de temporada).

Con todo, si has leído hasta este punto podrías intuir que mi opción predilecta será siempre un traje de diseño y colores clásicos (lo que asegura, además, que puedas darle uso en ocasiones futuras sin problemas). ¡Ojo! debes dar cabida también a la originalidad, pero si construyes tu look sobre la base de los estándares tradicionales de la vestimenta de gala, esto te hará heredar la elegancia que se asocia a ésta.

Una vez te has asentado sobre esta premisa toma las desviaciones que consideres oportunas de acuerdo a lo que pida el evento al que acudirás. Para mí, una regla que nunca falla es la mezcla entre seriedad e irreverencia entre tus prendas. ¿Qué quiere decir esto? Muy sencillo, si tu traje opta por un color, un estampado, o un tejido poco convencional tus zapatos deben hacer de contrapeso y mostrar sobriedad y saber estar.

Podrás optar por otro tipo de calzado, pero un par de zapatos de cordones Oxford negros serán los cimientos que impidan que se tambaleé el resto del edificio. No nos engañemos, a estas alturas, esta afirmación ya no te sorprende. Si buscas un punto intermedio, los Monk serán la opción más indicada. A la vez que respetas uno de los tipos de calzado aceptables en ocasiones formales, apuestas por reforzar tu personalidad, puesto que estos zapatos no suelen ser la elección de la mayoría.

¿Es tu traje, por el contrario, el que se amolda a un protocolo más serio? ¿Se trata de un esmoquin o un traje de chaqueta de tonos grises u oscuros? Si es así, ninguna otra prenda como tu calzado va a imprimir tanto estilo o luminosidad a tu vestimenta. Las opciones que encontrarás ahora son múltiples, pero a grandes rasgos pueden encaminarse en tres direcciones:

  1. Materiales: El terciopelo o el ante van a funcionar como polos de atracción que restarán formalidad a tu imagen, pero manteniendo la distinción que no que no quieres que te abandone.
  2. Colores: Sí, el negro siempre será el rey, pero por una vez podré apoyarte con el uso de colores poco convencionales. Lo haré siempre y cuando tengas en cuenta las tonalidades de los otros complementos de tu indumentaria (corbata, pajarita, pañuelo…).
  3. Diseño: No es estrictamente necesario que estos zapatos se atengan a la apariencia que asociamos tradicionalmente a un Oxford o un Derby. Puedes jugar con ellos y seleccionar algunos que cuenten con elementos distintivos, por ejemplo con unas suelas inusuales, con combinaciones de color o materiales…